INSTITUTO TÉCNICO SAN CAYETANO
2* año - 2008 - 2013
¿Qué es discriminar?
Discriminar es juzgar al otro; separar injutamente, ya que todos somos iguales. El color de piel, el idioma, el sexo, la situación social, NO HACE AL SER HUMANO. Es un hecho desagradable que, lamentablemente, la gran mayoría de las personas comete. "No hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti"
¡¡¡Bienvenidos!!!
Nosotros, alumnos del Instituto Técnico San Cayetano organizamos este Blog, a partir de propuestas que surgieron en el aula en Construcción dela Ciudadanía.
Este Proyecto se ha iniciado en el año 2008 y continuadoen el 2009 y 2010. Y ahora en el 2013 por los alumnos de 2* año dela Escuela Secundaria, siguiendo las huellas de los que nos precedieron en este emprendimiento.
Este año llevamos la iniciativa: Melany, Sofía, Celina, Camila, Sol, Carina, Agustín, Lautaro, Gabriel, Federico B., Juan, Federico C., Jonathan, Taiel, Lucas, Esteban, facundo, Erick, nahuel, Ariel, Santiago, Franco, Rodrigo, Gabriel y el profe Jorge.
Dentro del mismo encontrarán: fotos, testimonios, hechos históricos, noticias, consejos, puntos de vista, encuestas, videos, músicas, frases, etc. sobre este tema que tanto nos preocupa e interesa.
Esperamos que ustedes lo disfruten al igual que nosotros y esperamos sus opiniones.
Me dirijo a ustedes a partir de esta carta para darme cuenta de porque todos pensamos de que “los hombres y las mujeres” no somos iguales, cuando en realidad si lo somos.
Para mí si somos iguales porque:
Hay mujeres que solo son amas de casa, pero hay hombres que también lo son.
Hay hombres que son: obreros, abogados, cocineros, constructores, sindicalistas, políticos, etc. Pero también hay mujeres que lo son.
Tan solo por el hecho de pensar en que porque es una mujer, abecés nos niegan un trabajo, siendo que eso esta muy mal no solo nos hieren si no que también nos están negando el derecho de tener un trabajo.
Hombres como mujeres somos iguales en cualquier aspecto, así que yo le diría a toda la gente del mundo de que no se fijen si es un hombre o una mujer si no que si le esta asiendo daño o no, LA DESIGUALDAD ENTRE EL HOMBRE O LA MUJER NO EXISTE.
Hola, hoy escribo esta carta para poder decir lo que me pasa, voy a hablar por las mujeres en general.
Nosotras creemosque necesitamos un poco mas de respeto por que también somos personas, tenemos los mismos derechos, pero aveces hay quienes nos impiden tenerlos.
Nos dimos cuenta que muchas veces nos dejaron aparte, solo por ser mujeres y no hombres, yo entiendo que la mujer no es igual que el hombre pero eso no afecta a la dignidad de la persona.
La mujer puede llegar a realizar muchas cosas, y tener muchas habilidades, pero lo que no tiene es oportunidades para demostrarlas. (Hablo de trabajo).
Al ver que la mayoría de las mujeres son víctimas de maltratos, abusos y marginadas me pongo a pensar que merecemos ser tratadas igual o mejor que el hombre.
Puede ser que yo sienta que hasta ahora no avance, pero también puedo pensar que si avance, pero solo en mi mundo...
Quisiera expresar todo lo que mi corazón siente, poder gritar que existimos, que estamos vivas, que no somos una maquina que funciona al ritmo del hombre.
¿Será que podrán escucharnos o nuestra voz sonarahueca y vacía?
¡¡¡Por favor!!! Necesitamos ser aceptadas, recuerden que todo hombre proviene de un vientre materno, que lo mejor que tenemos es nuestra dignidad.
Ojalá esta carta ayude a toda la comunidad, adarse cuenta que todos podremos vivir mejor si nos respetamos mutuamente.
Las enfermeras esas extraordinarias personas que hacen de su tarea una vocación, más allá de su remuneración. A ellas les quiero escribir.
No tienen en cuenta al momento de tratar a un paciente ni su color de piel, ni su aspecto físico; no es impedimento en dar cariño más allá de la enfermedad que el paciente padece, y muchas veces, ni tienen en cuenta el olor (a veces ciertas enfermedades provocan ciertos olores poco agradables).
Ningún motivo es para dar una mirada de cariño, ni de atenderlos, cuidarlos, darles ánimo para que sus pacientes se sientan mejor.
Una herida, un corte, una no son motivo de desprecio, al contrario, con los recaudos que se necesitan, aparece su paciencia, su mano amorosa, su tierna compasión.
Quiero hoy agradecer a todas ellas, que desgastan su vida brindando ese enorme corazón a cada uno de los pacientes.
Está dirigido para aquellos que discriminan a las personas que poseen Síndrome de Down, les diría que piensen dos veces antes de discriminar. Todos somos iguales, cada uno posee capacidades diversas, unos más la razón, otros más el amor.
Los chicos que poseen síndrome de down pueden parecer lentos en el pensar; pero demuestran que poseen mucha capacidad. Por esto mismo ¿cómo lo vamos a tratar diferentes si son iguales a nosotros?
En particular me da mucha vergüenza las personas qe tienen esta actitud, con esas actitudes demuestran que han perdido la sensibilidad dy la humanidad.
Soy miembro de Es Tu Diabetes desde hace algunos meses y en particular vivo esta situación tan denigrante, no para nosotros sino para las personas que practican la discriminación no solo hacia nosotros los diabéticos sino contra cualquiera que tenga enfermedad crónica.
Ellos mismos se denigran al venderse por un poco de dinero y dar razón a leyes que nos cierran puertas de trabajo por su pobre mentalidad mercantil y su vil servilismo a autoridades que con sus retorcidas leyes escritas oficiales y con amenazas directas y tacitas agachan la cabeza por trabajo de rutinas en el que no crecen al no informarse y dar apoyo parejo a toda persona sin importar su condición, no ven la experiencia que aportamos -tengo 30 años en el área de Electrónica- lo mismo las autoridades que alegres hacen obra publica para ganar votos sin tomar en cuenta el rico factor humano que somos todos.......
Debemos de levantar la voz ya que de ninguna manera somos y nunca seremos números rojos para ellos ni ciudadanos de segunda ya
que debemos tener el respeto que es inherente a toda ser humano y que se pueda ver siempre a toda la gente con la frente en alto......lo mismo va para las autoridades del sector salud quienes como médicos juraron proteger al débil y al enfermo, donde quedo este juramento? como Judas por unas monedas traicionan sus enseñanzas y sus principios.....Atentamente
Jorge A. Tellaeche Lopez.
de Hermosillo - Sonora - Mexico.
Nota: La misma se ha obtenido de un comentario aportado por Jorge en estudiabetes.com y nos pareció importante compartirla
Yo siempre he sido una chica con tendencia a la obesidad; hasta los 8 años estuve rellena y tuve que aguantar por parte de la familia paterna toda clase de humillaciones, como: - no te sientes aquí en unacomidafamiliar por que das vergüenza en la familia, etc...cuando yo no tenia valor ni carácter para defenderme.
Un dia empecé a adelgazar y midiendo 1,70 mts llegué al peso de 59 kg, un figurín. Entonces nadie me dijo de esta gente enhorabuena Ingrid que guapa estas, sino que oíaa que guapa que esta tu hermana.
En fin eso me hizo reflexionar y darme cuenta que no son seres humanos sino animales pero de los malos que no tienen sentimientos, ni principios.
Con los años me mantuve hasta que conocí a un chico y harta de dietas volví a engordar hasta los 122 kg., aquí empezó una tortura por parte de la gente, me señalaban con el dedo con tan solo 18 años que tenía, iba al Corte Inglés y todo eran humillaciones y reclamaciones que yo hacía para que las dependientas aprendieran dignidad, y saber que dicen cosas que duelen, todo el mundo donde iba me decía lo mismo no te atendemos xq sales fuera de los cánones, pero yo me preguntó ¿que cánones? donde se valora que la gente también tenemos sentimientos y nos han de valorar por ellos.
En fin mi relación finalizó y volví adelgazar a base de dietas milagrosas, sufrimiento, llegué a realizarme una liposucción, etc... y al final logró con muchos sacrificios mantenerme sobre unos 70-72 Kg. no considerándoseme aún dentro de esos famosos "cánones".
Pido a todo el mundo que piensen que los gordos somos personas, sentimos, vibramos, etc... incluso mucho más que la gente que cumple los nombrados "cánones" y sabéis porque, pues porque nosotros valoramos a la gente por como son por dentro no por su exterior.
Gracias a Dios he tenido una familia materna, amigos y un novio genial que no han discriminado ni tampoco lo hacen en la actualidad, sino que en todos los pesos que yo he ido teniendo siempre me han ido queriendo por como soy interiormente, y eso es Amor verdadero.
Quiero dar las gracias a mi Madre, por siempre haber estado a mi lado sufriendo, alegrándose y luchando conmigo. Gracias por escuchar mi denuncia y espero que sirva de ejemplo para las personas que nos discriminan y puedan ver la huella que pueden dejar en el interior para toda una vida de una persona. Muy atentamente, os mando saludos y abrazos.
No sé cómo empezar esta carta, ¡quiero contar tantas cosas, que se me agolpan en la cabeza!, y quisiera ser breve, enviar un mensaje en pocas palabras que llegara al corazón de todos, regalando una esperanza a todas las personas con algún tipo de minusvalía y concienciando a quienes no sufren ninguna.
Me llamo Mari Luz y ésta es mi historia: nací hace treinta años, más muerta que viva por las horas que tardé en salir del vientre de mi madre, y hubiera muerto de no ser por un médico en prácticas, pues la comadrona quería "tirar esa cosa a la basura".
Era muy chiquitina, era un bebé, ¿no?, pero no era sólo eso, era una "enana", como le dijo bruscamente un médico a mi madre. Fui cumpliendo años, una niña no se da cuenta de las cosas, se hace preguntas, pero no encuentra respuestas, ¿por qué cuando llego a mi clase de parvulitos los niños dicen "ya viene la pequeñaja", cantando con burla?, ¿por qué cuando la gente se da la vuelta para mirarme?, ¿por qué tu hermana que tiene dos años menos puede encender la luz de su habitación y yo no? Sabes que eres más baja pero no una "enana".
Pasaron mil cosas en mi vida, estudié, tuve mi época rebelde en el colegio, me enamoré, me desenamoré porque no queda otro remedio. Más alta o más baja, viví cada etapa de mi vida como cualquier otra chica que no hubiera tenido mi problema. Estuve a punto de operarme para crecer, pero todo salió mal. Esta sería otra historia larga de contar, pero ni yo quiero recordarlo ni yo quiero robaros más tiempo. Fue por eso por lo que tuve una depresión muy fuerte, no tenía ganas de vivir, pero el miedo a la muerte y la imagen de mis padres y mi hermana me salvó de quitarme la vida; cuando lo pensaba, me decía: ¿cómo voy a hacerles esto? Un día alguien fue cruel conmigo y me abrió los ojos, entonces decidí que todo aquello se había terminado. Había que salir adelante, tendría que vivir con mi problema, y quien no me quisiera así no merecería la pena. Empecé otra vez a estudiar, preparar oposiciones, buscar trabajo...
Llamaba para solicitar una entrevista, me hacían varias preguntas y cumplía los requisitos, pero, cuando me veían en persona, ¡zas!, ya no los reunía, me faltaba buena presencia; no, no iba sucia ni mal vestida, iba como tenía que ir, pues a pesar de todo reconozco que soy algo presumidilla. Entonces, ¿qué era buena presencia? Como le dije en una ocasión a un señor, estando en una de esas situaciones, ¿por qué no ponen en el anuncio que como requisito se necesita 1,80 de altura y medidas 90-60-90? No pude evitarlo y me enfadé mucho. Pero, a pesar de todas las decepciones, seguí preparándome y buscando trabajo.
En julio de 1999 acababa de terminar un curso de nueve meses de informática y estaba en las clases prácticas para sacar el carnet de conducir cuando, por medio de una asociación de minusválidos -Faedis-, me avisaron para hacer un curso de arte floral. La verdad, a mí no me apetecía, quería relajarme un poco en el verano y, además, tenía un montón de entrevistas preparadas para ese mes. Me dijeron que lo hiciese, pues luego iban a contratar gente para trabajar en la tienda que iban a abrir; mi respuesta fue:¡total, a mí no me van a coger! Pero empecé el cursillo y, de las chicas que íbamos, a la única que se le notaba la minusvalía era a mí. Las demás tenían problemas internos, como yo los llamo (huesos, espalda, transplantes...)
Llevo cinco meses trabajando en La Flor de la Vida y aún no me lo creo. La empresa ha sido calificada como "centro especial de empleo" y está luchando por un montón de proyectos para llevar a cabo por todo el territorio nacional y dará trabajo a muchísimas personas minusválidas. El camino es largo y muy duro, pero yo estoy segura de que al final todo saldrá bien. ¿Cómo no va a conseguirse algo como esto? Al final de las películas siempre ganan los buenos; pienso que en la vida también ganan los buenos. Como decía al principio, quiero con esta carta enviar una esperanza a todas las personas que, al igual que yo un día, empiezan a perder la esperanza y la ilusión; no os rindáis, si yo lo conseguí, seguro que vosotros también, todos podemos conseguirlo.
Y mi mensaje de conciencia quiero enviárselo a todos los empresarios, dueños de negocios, jefes o personas que hacen entrevistas de trabajo. Decirles que todos los minusválidos somos personas como las demás y que, incluso cuando nos están rechazando por nuestro problema, podemos estar mejor preparados que ellos para el puesto. ¡Por favor, señores, estamos en el siglo XXI, no en la Edad Media!
Ahora me siento feliz, siento que valgo, tengo ganas de vivir, puedo estar triste a veces, pero, claro, como todo el mundo, y reconozco que algún complejo me ataca de vez en cuando, pero salgo adelante.
Doy gracias a aquel médico con prácticas que me salvó la vida. A mi madre, a mi padre y a mi hermana, por ver su imagen cuando me hundía, por estar siempre ahí, por no dejarme nunca. Gracias a mi familia y amigos. A mis compañeros de trabajo, gracias por ser compañeros y amigos.
Y, desde el fondo de mi corazón, GRACIAS con mayúsculas, a Eva Canga, mi jefa, la persona que creó La Flor de la Vida. Gracias porque no me miraste como los demás. Gracias porque viste a una persona, y eso fue suficiente, porque para ti no fui una enana: fui Mari Luz.
Gracias también a Pedro Kimber, mi profesor en el cursillo, el asesor técnico de La Flor de la Vida, gracias también a ti por aceptarme tal como soy.
Ya veréis como todo sale adelante, pues os lo merecéis, y ojalá hubiera más gente como vosotros dos.
Ya, por último, gracias a todos ustedes por publicar mi carta y gracias a quienes la han leído.