¿Qué es discriminar?

¿Qué es discriminar?
Discriminar es juzgar al otro; separar injutamente, ya que todos somos iguales. El color de piel, el idioma, el sexo, la situación social, NO HACE AL SER HUMANO. Es un hecho desagradable que, lamentablemente, la gran mayoría de las personas comete. "No hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti"

¡¡¡Bienvenidos!!!

Nosotros, alumnos del Instituto Técnico San Cayetano organizamos este Blog, a partir de propuestas que surgieron en el aula en Construcción de la Ciudadanía.

Este Proyecto se ha iniciado en el año 2008 y continuado en el 2009 y 2010. Y ahora en el 2013 por los alumnos de 2* año de la Escuela Secundaria, siguiendo las huellas de los que nos precedieron en este emprendimiento.

Este año llevamos la iniciativa: Melany, Sofía, Celina, Camila, Sol, Carina, Agustín, Lautaro, Gabriel, Federico B., Juan, Federico C., Jonathan, Taiel, Lucas, Esteban, facundo, Erick, nahuel, Ariel, Santiago, Franco, Rodrigo, Gabriel y el profe Jorge.

Dentro del mismo encontrarán: fotos, testimonios, hechos históricos, noticias, consejos, puntos de vista, encuestas, videos, músicas, frases, etc. sobre este tema que tanto nos preocupa e interesa.

Esperamos que ustedes lo disfruten al igual que nosotros y esperamos sus opiniones.

viernes, 19 de junio de 2009

Las Mujeres en la Ciencia


En el año 1673 François Poullain de la Barre afirmó que la mente, el intelecto no tiene sexo. Según él, los entonces recientes desarrollos de la anatomía mostraban la igualdad entre hombres y mujeres con respecto al cerebro y los órganos sensoriales. Si esto era así, ¿por qué no podían las mujeres desempeñar trabajos o puestos similares a los de los hombres? ¿por qué no ser, juezas, profesoras, embajadoras, militares, científicas o pensadoras? La afirmación y pregunta de Poullain pretendía concluir con una vieja polémica sobre la educación y la igualdad de los sexos, surgida de la supuesta incapacidad, según unos, desinterés o ausencia de las mujeres de los asuntos del conocimiento según otros, y que habían sancionado ideológica y religiosamente los mitos de Eva y Pandora, filosóficamente, Platón y biológicamente Aristóteles.


Es cierto que lo políticamente correcto hoy es afirmar que no se puede, ni se debe, diferenciar entre hombre y mujer a la hora de desarrollar actividades. Sin embargo, si examinamos la historia de la humanidad en sus diversas facetas, veremos que la mujer, en especial como grupo, raras veces aparece como protagonista.


Cuando se habla de mujer y ciencia, la reacción inmediata es la de indicar la ausencia de mujeres en el desarrollo de esa actividad a lo largo de la historia. No obstante, resulta curioso que ese «hecho» se esgrima por quienes tienen una concepción caduca de la historia de la ciencia y sin que, quienes afirman tal cosa, hayan efectuado un examen serio de la historia de la ciencia. Si lo hubieran hecho, no sólo hablarían, «irónicamente» además, de Madame de Châtelet, omitiendo, entre otras cosas, que su traducción de los Principia Mathematica permitió que el continente accediera al newtonianismo. Una mirada superficial les habría permitido descubrir a Aglaonike y a Hipatia, en la antigüedad, a Roswita e Hildegarda de Bingen, en la Edad Media. A las italianas Maria Ardinghelli, Tarquinia Molza, Cristina Rocatti, Elena Cornaro Piscopia, Maria Gaetana Agnesi, y Laura Bassi. A las anglosajonas Aphra Behn, Augusta Ada Byron Lovelace, Mary Orr Evershed, Williamina Paton Stevens Fleming, Margaret Lindsay Murray Huggins, Christine Ladd‑Franklin, Henrietta Swan Leavitt, Annie Russell Maunder, Charlotte Angas Scott, Mary Somerville, Anna Johnson Pell Wheeler, Caroline Herschel y Maria Mitchell. A las germanas Maria Cunitz, Elisabetha Koopman Hevelius, María y Christine Kirch; a las francesas Jeanne Dumée, Sophie Germain, Nicole Lepaute. O a otras científicas más recientes como Maria Goeppter Mayer, Sonya Vasilyevna Kovalevsky, Lise Meitner y Emmy Noether, por citar sólo unas cuantas de reconocido prestigio.


Estas historias muestran algo que, a veces, se olvida, se desconoce o se oculta: que las mujeres siempre se han sentido atraídas por el conocimiento, en general, y el científico, en particular.



2 comentarios:

carla.v. dijo...

muy poca ente se da cuenta de las muchas posibilidades que tiene un hombre o mujer todos sirven para hacer algo en espesial no vale la pena discriminar sin saber lo que uno puede realizar.

Anzili dijo...

La historia, en este aspecto empieza ahora justo, la verdad, es que cuando se destierre del todo, a la religión, a los conservadores, al machismo, y al miedo y al odio; todo empezará de nuevo para la humanidad, y para las mujeres. Las mujeres han sido injustamente, maltratadas por la historias; ahora, ha llegado un libro escrito por una mujer catalana, que escribió con el pseudónimo de nombre de hombre, para poder publicar, y hablamos de hará cien años...

Un abrazo.